El 13 de diciembre de 2025, en un clima de serena expectación, se celebró en Valencia un Retiro de Adviento que invitó a los participantes a detener el ritmo cotidiano y adentrarse en un espacio de escucha y espera. Más que una simple jornada de oración, el encuentro fue una peregrinación espiritual guiada por la voz de los profetas y el canto de la esperanza, diseñada para preparar los corazones para la Navidad.
La Palabra que ilumina el camino
El itinerario del retiro se fundamentó en la lectura orante de los cuatro textos del profeta Isaías que la liturgia propone para los domingos de Adviento. Estos pasajes no fueron estudiados, sino escuchados en silencio, como una carta personal dirigida a cada cursillista:
- Se comenzó con la visión de paz universal (Is 2,1-5), donde las armas se transforman en herramientas de vida, ofreciendo un horizonte de reconciliación para un mundo fracturado.
- Luego, la promesa del renuevo del tronco de Jesé (Is 11,1-10) pintó con palabras la llegada de un Mesías lleno del Espíritu, que traería una armonía tan profunda que hasta el lobo y el cordero cohabitarían en paz.
- El tercer texto (Is 35,1-6.10) resonó como un bálsamo: «¡Sed fuertes, no temáis!». La profecía del desierto que florece y de los milagros de sanación infundió una certeza gozosa en la salvación que llega.
- Finalmente, el anuncio del signo de Emmanuel (Is 7,10-14) concentró la mirada en el misterio de la Encarnación, en Dios que se hace cercano y habita entre nosotros.

Cantos que son oración comunitaria
La Palabra no solo se escuchó, sino que también se cantó. Los salmos y las antífonas se entrelazaron con cantos de Adviento que dieron voz comunitaria a la espera. Melodías como «Ven, Señor, no tardes» y «Maranathá» expresaron el anhelo del corazón. Otros, como «Preparad el camino al Señor» y «Él vendrá y te salvará», fueron una invitación activa a la conversión y la confianza. El Magnificat coronó este bloque con un canto de alabanza y agradecimiento, haciendo propia la actitud de María.
La pedagogía del desierto: Un método para encontrarse con Dios
Uno de los ejes más valiosos del retiro fue la introducción a la «Oración del Desierto», una pedagogía contemplativa que enseña a leer con el corazón. Se compartieron pautas sencillas pero profundas para orar con la Escritura:
- Lectura lenta y desinteresada, sin buscar rendimiento intelectual, sino un encuentro personal.
- Escuchar qué me dice Dios a mí hoy a través del texto, incluso cambiando el nombre del profeta por el propio.
- Guardar en el corazón, como María, una palabra o una resonancia que nos acompañe a lo largo del día.
- En momentos de sequedad, recurrir a un nombre sagrado («Jesús», «Señor») como ancla serena para la atención.
Este método, lejos de ser una técnica fría, se presentó como un camino de relación viva, que acoge tanto los momentos de luz y consuelo como los de aridez, confiando siempre en la acción silenciosa de la Gracia.
Un camino que continúa
Este retiro de Adviento demostró ser una parada necesaria en el ajetreo de diciembre, un espacio para recobrar el sentido profundo de la espera cristiana. La comunidad de Cursillos de Cristiandad Valencia invita a todos a mantener viva esta disposición del corazón.

