Festividad del Bautismo de Señor
12 de enero de 2026
Reflexión sobre la fiesta del bautismo del Señor
El pueblo de Israel, que estaba lleno de expectativas y se preguntaba si Juan el Bautista era el Mesías, recibe una respuesta clara. Juan les dice que él solo bautiza con agua, pero que viene uno más poderoso que él, al que no es digno ni de desatarle las sandalias. Con estas palabras, Juan deja claro que su misión es preparar el camino para el verdadero Mesías, quien los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego, es decir, un bautismo que traerá una transformación profunda y un poder divino mucho mayor que el de Juan.
Este momento marca el inicio del ministerio público de Jesús, pero es también un signo de su humildad y de la necesidad de identificarse plenamente con la humanidad. Aunque Jesús no necesitaba bautizarse para el perdón de los pecados, como lo hacían los demás, lo hace como un acto de solidaridad con los hombres, de cumplimiento de la justicia divina y de manifestación de su misión redentora.
El bautismo de Jesús es una invitación para cada uno de nosotros a entrar en la experiencia de ser adoptados como hijos de Dios en el sacramento del bautismo, donde el Espíritu Santo desciende sobre nosotros y nos incorpora a la familia de Dios. A través de este sacramento, no solo somos perdonados y purificados, sino que recibimos la gracia del Espíritu que nos fortalece para vivir como hijos de Dios en este mundo, llamados a llevar la luz del Evangelio.
En este tiempo litúrgico, la Fiesta del Bautismo del Señor nos invita a reflexionar sobre el misterio de nuestra propia identidad como hijos de Dios, y sobre la necesidad de vivir en coherencia con este llamado, con la fuerza del Espíritu Santo que nos fue dado en nuestro bautismo.
MOMENTO DE REFLEXIÓN
Salmo 62, 2-9: El alma sedienta de Dios
Ant. 1. El soldado bautiza a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador, el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Éste es mi Hijo.»
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El soldado bautiza a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador, el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Éste es mi Hijo.»
Salmo 149: Alegría de los santos
Ant. Te glorificamos, oh Señor, Dios y redentor, a ti, que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sion por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te glorificamos, oh Señor, Dios y redentor, a ti, que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.
Oración por los cursillos
Del 15 al 18 de enero: Toledo, Madrid, Sevilla y Badajoz
Del 22 al 15 de enero: Córdoba
Del 29 de enero al 1 de febrero: Jaén y Murcia
Del 5 al 8 de febrero: Getafe, Madrid, Sevilla y Córdoba
Próximo cursillo en Valencia: Del 19 al 22 de febrero
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Oración
S.S. Juan Pablo II en el sitio del bautismo del Señor. 21 de marzo del 2000.
¡Gloria a ti, oh Padre, Dios de Abraham, Isaac y Jacob
Tú has enviado a tus siervos, los profetas
a proclamar tu palabra de amor fiel
y a llamar a tu pueblo al arrepentimiento.
A las orillas del Río Jordán,
Has suscitado a Juan el Bautista,
una voz que grita en el desierto,
enviado a toda la región del Jordán,
a preparar el camino del Señor,
a anunciar la venida de Cristo.
¡Gloria a ti, oh Cristo, Hijo de Dios!
Has venido a las aguas del Jordán
Para ser bautizado por manos de Juan.
Sobre ti el Espíritu descendió como una paloma.
Sobre ti se abrieron los cielos,
Y se escuchó la voz del Padre:
«¡Este es mi Hijo, el Predilecto!»
Del río bendecido con tu presencia
Has partido para bautizar no sólo con el agua
sino con fuego y Espíritu Santo.
¡Gloria a ti, oh Espíritu Santo, Señor!
Por tu poder la Iglesia es bautizada,
Descendiendo con Cristo en la muerte
Y resurgiendo junto a él a una nueva vida.
Por tu poder, nos vemos liberados del pecado
para convertirnos en hijos de Dios,
el glorioso cuerpo de Cristo.
Por tu poder, todo temor es vencido,
Y es predicado el Evangelio del amor
En cada rincón de la tierra,
para la gloria de Dios,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
a Él todo honor en este Año Jubilar
y en todos los siglos por venir. Amén.
